La historia de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl - Zagreb se remonta al 5 de septiembre de 1845, cuando, en respuesta a la petición del cardenal Juraj Haulík, un grupo de hermanas provenientes de Innsbruck y Zams llegó a Zagreb con la misión de establecer una nueva comunidad que se dedicara a la educación y al cuidado de los más vulnerables. Desde el principio, las hermanas asumieron la responsabilidad de una escuela y un pequeño hospital, sembrando así las primeras semillas de lo que sería con el tiempo una larga y comprometida tradición de servicio y entrega.
Durante sus primeros años, esta casa en Zagreb dependió de la comunidad madre en Zams, Austria. Sin embargo, el 22 de octubre de 1856, la comunidad logró su autonomía al transformarse en una Congregación independiente. Ese mismo día, el cardenal Haulík, entonces arzobispo de Zagreb, les otorgó el reconocimiento diocesano, consolidando su estatus como Instituto religioso. Fue un momento decisivo que marcó el inicio de una nueva etapa para las hermanas. Décadas más tarde, el 18 de enero de 1931, el Papa Pío XI elevó a la Congregación a la categoría de Instituto religioso de derecho pontificio mediante el "decretum laudis", lo que significó un mayor reconocimiento y proyección internacional dentro de la Iglesia.
Hoy, la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl de Zagreb es un Instituto Religioso centralizado bajo la dirección de una Superiora General. Como parte activa de la Familia Vicenciana en el mundo, nuestra misión ha trascendido las fronteras de Zagreb. Nos comprometemos con la educación en la formación cristiana de los jóvenes, de los niños, el cuidado a los ancianos, enfermos y huérfanos, respondiendo a las necesidades del mundo moderno con la misma dedicación de nuestros inicios.
En Paraguay, nuestra presencia cuenta con una larga trayectoria de 82 años. Y en Asunción, hace 76 años, abrimos las puertas del Colegio Inmaculado Corazón de María (CICM), una institución que, junto a otras cuatro en distintas diócesis del país, son parte fundamental de nuestra labor apostólica. Desde nuestra llegada al país en 1942, las Hermanas han entregado su vida a la educación y al cuidado de los más necesitados, manteniendo siempre una vocación de servicio centrada en el apoyo a los ancianos, enfermos y huérfanos.
El CICM ha trascendido su rol de escuela para convertirse en un símbolo de vocación y servicio, una institución que, a lo largo de los años, ha cultivado una sólida tradición en la formación de la niñez y de la juventud paraguaya, destacándose como un referente de excelencia educativa. Nuestra misión va más allá de las aulas, fomentando en los estudiantes un profundo compromiso con los valores cristianos y el servicio a los demás, un legado que ha sido cuidadosamente cimentado a lo largo de las generaciones.
Nuestra labor no se limita solo a Paraguay. La Congregación está presente en países como Argentina, Canadá, Italia, Austria, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia y en Oceanía, en la Isla Salomón. En cada uno de estos lugares, mantenemos nuestro compromiso con la educación, la caridad y la formación espiritual, siempre fieles a nuestra misión vicentina de ver a Cristo en cada persona.
Este legado de la humildad, de la sencillez y la caridad, virtudes características del carisma vicentino, sigue vivo en cada una de nuestras obras, adaptándose a los tiempos sin perder de vista los mismos principios que nos vieron nacer en Zagreb en 1845.
Vicente de Paúl (1581-1660)
Fundador
Cardenal Juraj Haulík (1781-1855)
Considerado Fundador del Instituto
Hermanas
Congregación Vicentina